Era un noche bonita, la verdad. Y sabía que esa noche iba a pasar algo, algo especial. No hacía frío, pero aún así me puso mi chupa. Me enfundé unos vaqueros, me calcé mis Converse favoritas y fui decidida a comerme el mundo. Esta era mi noche, sí. Nada más llegar lo ví con su carita preciosa. Su sonrisa capaz de animar el peor de los días, la dulzura de sus ojos es capaz de endulzar hasta los pepinillos agrios (Sí, romántica yo). Lo queria, lo deseaba, lo necesitaba. Y ahora era mío, solo mío. Fkjhfdsfdos. Besarlo era lo mejor que había probado en la vida. No podía parar, quería y quería más. Adicta a él. ¡Joder, esque hasta las malditas estrellas brillan por él! Mierda, necesito esos ojos marrones. Es serio, lo necesito a él.

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